BofA prevé El Niño severo: más inflación y menos maíz en LatAm

Bank of America estima que un El Niño muy fuerte, con pico en oct-dic de 2026, sumaría hasta 1,8 pp a la inflación de Colombia, 0,8 pp en Perú y restaría cerca de 10% a la cosecha de maíz de Brasil 2026/27.

Bank of America anticipa que un episodio muy fuerte de El Niño, con máxima intensidad entre octubre y diciembre de 2026, presionará la inflación y la oferta de alimentos en América Latina. Sus estimaciones apuntan a hasta 1,8 puntos porcentuales adicionales de inflación en Colombia, cerca de 0,8 puntos en Perú y una caída cercana al 10% en la producción de maíz de Brasil en la campaña 2026/27.
La entidad identifica a Colombia, Perú y Brasil como las economías más expuestas. Argentina enfrenta riesgos relevantes para el trigo, mientras que en Chile y México el efecto estimado sobre la inflación general es comparativamente menor. En palabras de Daryna Kovalska, estratega de materias primas del banco: “Todos coinciden en que El Niño está emergiendo y es probable que sea muy fuerte”, un patrón que coincide con la siembra en Sudamérica y la cosecha en Estados Unidos y Australia.
El estudio se apoya en un modelo econométrico de vectores autorregresivos con datos trimestrales de 2004 a 2023 que incorpora crecimiento, inflación, tasas de interés, tipo de cambio real y precios del petróleo. El canal principal identificado es el encarecimiento de los alimentos y los efectos de segunda ronda sobre otros precios. Para el economista Antonio Gabriel: “El Niño puede afectar la inflación a través de los precios de los alimentos y de efectos de segunda ronda”.
En el escenario de un aumento de una desviación estándar en la intensidad del fenómeno, el modelo sugiere hasta 0,9 puntos porcentuales adicionales en la inflación de Colombia y alrededor de 0,4 puntos en Perú. Brasil también muestra una respuesta al alza, aunque con menor significancia estadística. En un episodio severo, cercano a dos desviaciones estándar, el impacto subiría a cerca de 1,8 puntos en Colombia y 0,8 puntos en Perú.
La sensibilidad se intensifica al observar la canasta de alimentos. El banco estima un incremento aproximado de 1,4% en Colombia, 1,2% en Perú y cerca de 1,3% en Brasil, este último sin evidencia concluyente. En energía, la respuesta es heterogénea. Para Colombia, la estimación apunta a un alza cercana a 1,3%, un comportamiento que no aparece con la misma claridad en otros países analizados.
En agricultura, el periodo de mayor intensidad de El Niño coincide con etapas críticas de los cultivos en Brasil. Las lluvias irregulares suelen retrasar la implantación de la soja, acortan la ventana para el maíz de segunda cosecha (safrinha) y elevan la exposición a condiciones adversas. La proyección del banco plantea una caída interanual cercana al 10% en la cosecha de maíz de Brasil en 2026/27, consistente con descensos observados en episodios intensos previos, de 21% en 2015/16 y 12% en 2023/24.
El azúcar también figura entre los productos vulnerables. La producción brasileña podría disminuir alrededor de 5% interanual en 2026/27 por exceso de lluvias en el centro-sur, lo que reduce los días efectivos de molienda y el contenido de sacarosa de la caña.
Argentina aparece como otro foco de riesgo. Alrededor de 10 millones de toneladas de trigo, equivalentes a cerca del 35% de la cosecha prevista, quedarían expuestas a lluvias intensas e inundaciones, situaciones asociadas históricamente con recortes de área y menores rendimientos durante episodios fuertes de El Niño.
El contexto de costos añade presión. El banco advierte que un El Niño severo podría coincidir con precios de fertilizantes aún elevados tras la guerra entre Irán e Israel y la fuerte dependencia de envíos que atraviesan el estrecho de Ormuz, lo que encarecería la siembra en Sudamérica al inicio de la campaña.
A nivel macroeconómico, el análisis no encuentra evidencia de un impacto material sobre el crecimiento del PIB en términos agregados. La agricultura se perfila como el sector más sensible a variaciones de lluvias y temperatura. En Chile y México, la respuesta estimada de la inflación general es menor y sin significancia estadística, de acuerdo con los resultados del modelo.
